dilluns, 30 de juliol de 2012

BLUES DEL FUNERAL

Paren todos los relojes,
corten el teléfono,
eviten que el perro ladre,
silencien los pianos
y con un sonido suave entren el ataúd,
cierren las puertas,
impidan que vuelen los aviones.
Ha muerto
coloquen crespones,
callen a los niños,
desaparezcan las flores,
vacíen el océano,
y limpien el fondo;
pensé que el amor duraría para siempre:
me equivoqué.
Era mi norte, mi sur, mi este y oeste,
mi semana de trabajo,
y mi domingo de descanso,
mi mediodía,
mi medianoche,
mi conversación,
mi canción;
ya no se necesitan las estrellas, sáquenlas todas;
llévense la luna
y desmantelen el sol;
pues nada volverá a ser como antes.


W. H. AUDEN